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Notas, notitas y nototas

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La complejidad que viene de las predicciones

apología del "hubiera"


Para el año 2000 los responsables de los sistemas digitales veían que se había conjurado una catástrofe. Es lo que recuerda y recuenta esta nota. Al final del día, o mejor dicho, del milenio, no pasó nada digno de recordarse. ¿Se equivocaron los especialistas que anticiparon un desastre digital causado por el llamado Y2K?


Lo que pasó entonces demuestra un grado de complejidad en la vida humana. Es el que resulta de nuestra capacidad de anticipar circunstancias y hechos, y cambiar el curso de los acontecimientos. Podríamos descartar como "agoreros del desastre" a los que pronosticaron problemas serios en los sistemas digitales para el 2000 y creer que se equivocaron de palmo a palmo. O podemos pensar que gracias a sus advertencias y a la reacción que provocaron es que se pudo evitar el daño inminente.

Independientemente de celebrar que no haya tenido lugar la temida catástrofe digital, vale la pena reflexionar aquí sobre esta especie de paradoja. Nuestra capacidad para anticipar acertadamente situaciones nos permite adelantarnos y "desactivarlas"; con lo que a final de cuentas, el "pronóstico" resulta equivocado, consecuencia de nuestro poder para "ver" correctamente en el futuro. Esta tensión que provoca hacer equivocados los pronósticos de origen correctos es esa incomodidad que nos causa coloquialmente cuando nos encontramos con el verbo "hubiera". Quizás porque representa hipótesis verdaderas en el origen; pero que finalmente resultaron falsas, precisamente porque tuvimos la capacidad de plantearlas.

Hay quienes gustan de afirmar "el hubiera no existe". Como para restarle valor a la hipótesis que supone y acto seguido descartarla llanamente. Pero vale señalar y hasta rebatir que los ejercicios mentales que nos llevan al "hubiera" junto con el "qué tal si..." que frecuentemente le preceden, son reflejos lingüísticos de la gran capacidad humana para crear y modificar nuestro entorno y futuro.

Y2K es un caso que superamos bien. Esperamos que pase lo mismo con la pandemia actual del COVID-19. Y la lista de retos sigue: pobreza, calentamiento planetario, población, etc. Son retos que cada vez exigen más nuestras capacidades de anticipar, imaginar y actuar en consecuencia.

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