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Chiautla y Tlanichiautla: origen y construcción espiritual. Segunda parte.

Actualizado: 31 ene

Gildardo Cilia López


Chiautla de Tapia, 1898, en Oaxaca y Puebla Ilustrados
Chiautla de Tapia, 1898, en Oaxaca y Puebla Ilustrados

Toltecas


La narrativa histórica de Chiautla de Tapia no puede obviar la presencia de grupos toltecas como parte esencial de su proceso fundacional. Miguel León-Portilla opinaba que los toltecas eran hombres emblemáticos: conforme a los textos nahuas simbolizaban sabiduría, refinamiento, civilización y arte.


Aun cuando la etapa de esplendor tolteca se registra en el Posclásico temprano (entre el 900 y 1200 d.C.), según Enrique Florescano la legendaria Tollan se ubicaría en Teotihuacán, siendo la cuna de la civilización mesoamericana y de la cultura tolteca posterior; por lo que la actual Tula sería un asentamiento, sí, significativo, pero que sólo reflejaría pálidamente el esplendor de la ciudad clásica mesoamericana.


Los toltecas, así, serían los continuadores de la tradición clásica, por lo que reproducen y transmiten la cosmovisión y el modelo civilizatorio teotihuacano en Mesoamérica. La herencia es significativa, adoptan a Quetzalcóatl como deidad central; debe señalarse que ese mismo Dios formaba parte del panteón de los dioses teotihuacano. Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, era la conjunción de los aspectos sustantivos de cualquier cultura: creación y sabiduría; sin dejar de mencionar que como deidad del viento, Quetzalcóatl significaba fuerza creadora, aliento y vida, y cambio.


Los toltecas fueron migrantes perpetuos, conforme a la tradición histórica son los que fundaron Chicomóztoc, lugar mítico de partida de diferentes grupos nahuas. Liderados por Mixcóatl, en el Valle de México, fundan Culhuacán; después migran a Tula, donde Topiltzin Quetzalcóat se erige como la figura relevante de la historia tolteca; tal vez, la más emblemática de la historia mesoamericana.


Habría que agregar que antes de la llegada de los toltecas-chichimecas, habitaban en el Valle de México dos pueblos más: los toltecas-nonoalcas y los toltecas-otomíes. Los nonoalcas eran descendientes de los teotihuacanos, por lo que veneraban a Quetzalcóatl y eran constructores y artesanos diestros; además hablaban náhuatl. Los toltecas-otomíes eran agricultores, hablaban otomí y se referían a Tula como Ma-Me-Ni (“lugar de los muchos vecinos”).


Es dable pensar que el linaje de Topiltzin Quetzalcóatl, más que chichimeca, sea nonoalca. Los chichimecas eran un pueblo de cazadores nómadas y de guerreros que se culturizaron al entrar en contacto con otros pueblos en el Valle de México, entre ellos, los mismos nonoalcas. Los chichimecas trajeron consigo el culto a Tezcatlipoca, el Dios némesis de Quetzalcóatl; siendo casi un hecho que tuvieran una fricción continua con los nonoalcas. Lo trascendente es que los tres pueblos: los nonoalcas, los chichimecas y los otomíes convivieron en Tula durante el gobierno de Topiltzin Quetzalcóatl entre el 950 y el 980 d.C.


Por la presión que significaba el arribo incontenible de nuevos grupos chichimecas o por diferencias culturales infranqueables, Topiltzin Quetzalcóatl abandona Tula. La narrativa histórica indica que en el año de 981 d.C., llegó con su gente a Cholula, convirtiéndose en su líder y guía espiritual durante casi 20 años. En el 999 d.C. Topiltzin se retira de Cholula para continuar su peregrinar, dirigiéndose a las costas del Golfo de México.


Durante las casi dos décadas que gobierna Topiltzin en Cholula, por razones demográficas o para ampliar su influencia y predominio sobre otras tierras, grupos toltecas incursionaron a la Baja Mixteca, constituyendo una frontera hacia el Sur con los señoríos mixtecos.


Lo anterior coincide con lo que narra Fray Juan de Torquemada: “Llevaron consigo a (Cholula) a Quetzalcóatl, quien salió de Tullan…:(y) envió desde allá…a poblar toda la mixteca baja…” Ese periodo culmina en 1174, conforme a  lo que señala Kirchhoff,  cuando la frontera entre los señoríos mixtecas y los cholultecas se fijó  definitivamente en la Baja Mixteca; siendo Chiautla uno de los puntos colindantes de referencia.


El poblamiento de la Baja Mixteca, en consecuencia, es un desplazamiento migratorio que inicia en Tula y en la que Cholula juega un papel relevante en el desarrollo cultural; lo que explica el predominio del idioma náhuatl en los pueblos de esta región. En esencia, se está hablando de la presencia tolteca, bajo la égida de Cholula, en puntos estratégicos que facilitaron tanto el control político efectivo como el intercambio cultural y de mercancías, siendo predominante el comercio de la sal.


En 2024, en el templo de San Lucas Evangelista del pueblo de Tzicatlán, se encontró un códice del siglo XVII, cuya importancia histórica es invaluable: narra algunos antecedentes prehispánicos, así como el primer contacto con los españoles y el proceso de evangelización agustina en los pueblos de la “provincia” de Chiautla de Tapia. Entre los hechos sobresalientes que se describen en el códice se encuentra el siguiente:


“El documento inicia con un glifo que parece indicar la migración de gente totolteca en el año 8-Pedernal (aproximadamente 1117 d.C)”.


Iglesia de San Lucas Evangelista, en Tzicatlán, Puebla
Iglesia de San Lucas Evangelista, en Tzicatlán, Puebla

Los mexicas reconocieron siglos más tarde  la influencia y la presencia tolteca en la Baja Mixteca. Fray Diego de Durán en su “Historia de las indias de Nueva España e islas de la tierra firme”, haciendo alusión a la proclamación del Tizoc como Huey Tlatoani, que conforme a diferentes crónicas se dio el 30 de octubre de 1481, narra el siguiente episodio:


“Tlacaélel mandó a llamar a los señores y dixoles: Hermanos concluyamos con la solemnidad y lavatorio de nuestro Rey y esto no lo de hacer él sino nosotros… y conjuntamente enviaron a todas las ciudades, villas y lugares donde tenían sus mayordomos y gobernadores los mexicanos…pues vino a traer lo necesario para este convite y fiesta el gobernador de Cuetlaxtla y el de Tochtla…y los señores gobernadores de los Totoltecas, el de Chiauhtla, el de Piaztlan, el de Teotlala, el de Cuitlaltenanco y el de Cuauhapazco”.


No hay duda de que la Chiauhtla a la que se refiere Durán es la actual Chiautla de Tapia; sobre todo,  cuando se identifican los siguientes pueblos que se relacionan con su historia y desarrollo cultural: Piaztlan se refiere a Piaxtla; Teotlala a Teotlalco; Cuitlatenanco a Cuitlatenamic-Xolalpan (con el paso de los siglos se omitió el nombre de Cuitlatenamic, quedando sólo el de Jolalpan); en tanto que Cuauhapazco es un pueblo que aún no se ha localizado físicamente, pero que conforme a textos históricos se asocia a Teotlalco, a Jolalpan y a Olinalá. Esto es, Cuauhapazco se situaba entre los límites de los Estados de Puebla y Guerrero.


Parroquia de Santa María, en Jolalpan, Puebla
Parroquia de Santa María, en Jolalpan, Puebla

En una ficha del Archivo General de la Nación se dice textualmente lo siguiente:


“Toltecas mayordomos, Chiautla, Piaztlan, Teotlalco, Cuitlatenanco, Cuauhapazco, Xochihuehuetlán, Olinalan, Tlacozauhtitlan, Matlazinco, Tlacotepec, Calimayan, Tepemaxaco y Teotenanco…todos los mayordomos extranjeros comenzaron a dar y, presentar al Rey Tizoczic Chalchuihuatona los presentes conforme eran de cada pueblo…brazoleras de oro, pedrería muy rica…mantas labradas a las mil maravillas…cueros de tigres adobados, de leones, onzas y leones blancos…cargas de cacao, cantarillos de miel de abejas, pilones de sal blanca…”


Pudieron haber existido antes asentamientos olmecas o mixtecos, sin embargo, las referencias históricas existentes llevan a concluir que el altépetl de Chiautla (el actual Chiautla de Tapia) fue fundado por pueblos toltecas entre el 1117 y el 1174 d.C.; siendo en el periodo inmediato anterior a la conquista española un altépetl tributario del imperio mexica.


Altépetl


Antes de continuar con esta narrativa histórica conviene definir lo que es un altépetl. Para Florescano un “altépetl es una unidad territorial y política presente en las distintas regiones de Mesoamérica”. Luego añade “el altépetl abarcaba tanto el centro urbano, o cívico, como el territorio entero de la ciudad, incluso la zona rural. Sus elementos básicos eran un territorio dividido en barrios llamados calpolli (gran casa), habitados por familias unidas por lazos de sangre, un gobernante (tlatoani), un templo principal que era a la vez símbolo de soberanía y residencia del dios patrono, y una gran plaza que servía para las celebraciones, los ritos colectivos y mercado” (1)


La cita antes mencionada de Fray Diego de Durán da un indicio de que Chiautla era un altépetl; sin embargo, existen otros elementos que nos permiten confirmar esta apreciación. El Códice de Tzicatlán 2 describe, entre otros hechos, la etapa previa al primer contacto con los españoles, de la siguiente forma:


“…aquí llegó a Chiautla, él, el gran tlatohuani (rey) Huehuexiutentzin, después de un año se murió y aún no llego el capitán marques a casa…entre tanto trajo la santa fe y la creencia a gobernarnos y Quecholtzin y ellos se presentaron aquí, en el altépetl (pueblo) de Chiautla…”


…por eso estos nuevos tributos se llaman Chiautla Tlatocacalpa (el palacio de Chiautla)…


En el análisis de los códices de Tzicatlán 1 y 2 que realizan Rodolfo Rosas Salinas y Laura Rodríguez Cano (2) se hace la siguiente referencia: “Otro concepto usado en los códices de Tzicatlán 1 y 2 es el de altépetl…En el caso de los códices aquí analizados, hallamos la mención del concepto cuando se refieren los pueblos de la provincia que posiblemente estaban sujetos a Chiautla en los tiempos prehispánicos:


“En verdad, damos fe y es nuestra firma y de todos los pueblos de Chiautlan cabecera…”


¿Dónde se ubicaría Chiautlan? Es interesante observar que en la relación de los frailes agustinos que evangelizaron Chiautla descrita en el Códice de Tzicatlán se mencione a Bartolomé de la Cruz. Este religioso no puede ser más que el Padre Prior Fray Bartolomé de la Vera Cruz, quien fue el que elaboró el siguiente documento “Relación verdadera del pueblo y provincias de Chiauhtlan, que está en la corona real, de los tributarios vecinos casados, casas y estancias que tiene toda la provincia hecha á 18 de Hebrero de 1571 años”.


Destacan las siguientes citas en la relación que enumera Fray Bartolomé:


“La cabecera do esta el monasterio dicha iglesia Sancto Agustín, esta cabecera es distrito de las estancias que están lejos, y con ella se cuentan treinta y cuatro barrios ó caseríos ó estancias que están junto al monasterio…”


“Tiene este pueblo de Chiauhtitlan diez y seis estancias, y estás tienen en sí y incorporadas en sí otras estancias, chicas o barrios ó caserías á si subjetas, y todas las mas tienen iglesias, aunque chicas; y por chica que sea la estancia, aunque sea de diez casas ó vecinos, como la hay, tiene su iglesia, mandon o principal, justicia y alguacil…


Primera estancia subjeta a Chiauhtlan se dice Huehuetlan, iglesia San Martín, esta dos leguas de la cabecera: tiene en sí cuatro barrios, y en ellos y en ella hay casados ó vecinos ó tributantes ciento diez.


Segunda estancia subjeta a Chiauhtlan se dice Patoalan, iglesia de S. Mateo está a cinco leguas de la cabecera…”


En la relación de las dieciséis estancias sujetas a Chiautla, Fray Bernabé de la Vera Cruz menciona pueblos conocidos como Tzicatlán, Tlancualpicán, Cohetzala, Chila (¿Cillan?), Ocotlán, Ixcamilpa (Ichcamilpan), Xicotlán y Acaxtlahuacan, pero también numerosas estancias que han cambiado de nombre con el paso del tiempo o que han desaparecido y en las que deben de existir huellas de su existencia. Patoalan, por ejemplo, debe ser el desaparecido pueblo de Patoualan, “donde se jugaba el patolli”, un juego prehispánico vinculado al calendario solar mexica y que se ubicaba entre Tzicatlán, Puebla y Axochiapan, Morelos.


¿Por qué la parroquia de San Agustín tiene una orientación sur-norte y no oriente-poniente, como lo establece la liturgia cristiana? Las raíces nahuas de la palabra altépetl distingue dos vocablos: alt y tepetl, cuya conjunción se traduce como cerro o montaña lleno de agua. Durante el periodo prehispánico los cerros jugaban un papel trascendente en la fundación de los pueblos; de modo que es factible pensar que en la pequeña loma donde se desplantó el templo se ubicara el núcleo principal en donde habitaba el tlatoani. La pequeña loma es hasta ahora el núcleo concéntrico de la población, vista de norte a sur (3).


Los colonizadores españoles y evangelizadores agustinos jerarquizaban la estructura urbana de los pueblos y en aquellos que presentaban una orografía como la de Chiautla, se priorizaba la construcción de iglesias sobre el promontorio en donde se ubicaban las dos estructuras o partes sustantivas: el tecpan y la plaza. Había, sí, la idea de mostrar la superioridad del Dios cristiano, pero de lo que se trataba, fundamentalmente, era de mostrar el predominio de los españoles dentro de la estructura geopolítica.


Razonablemente se tendrían que encontrar vestigios arqueológicos para confirmar que, en efecto, la iglesia de San Agustín se levantó sobre un templo prehispánico. Tal vez la investigación arqueológica ha sido insuficiente, al menos que las estructuras arquitectónicas se encuentren enteramente demolidas; o que no podamos distinguir los restos del pueblo prehispánico a simple vista; siendo probable que muchas de las piedras se hayan utilizado para levantar la estructura del magnífico templo de San Agustín o hayan sido removidas hacia otros espacios arquitectónicos.


Tal como lo confirma el Códice de Tzicatlán 2, la evangelización en la cabecera y en la provincia de Chiautla dio inicio en 1535, año en el que empezó la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en el Barrio de Tlanichiautla. Este templo formó parte de los emplazamientos religiosos escalonados construidos por los agustinos para evangelizar la región que se les encomendó, que abarcaba pueblos del Estado de México, de Morelos, de Puebla y de Guerrero; lo que configuró la ruta agustina que muy factiblemente estaba trazada desde la expansión del imperio mexica durante los siglos XIV y XV.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Barrio de Tlanichiautla, Chiautla de Tapia, Puebla
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Barrio de Tlanichiautla, Chiautla de Tapia, Puebla

El altépetl o pueblo prehispánico, entonces, se ubicaba físicamente en donde actualmente se encuentra Chiautla de Tapia, por lo que los sitios fundacionales alternativos que señalan o proponen algunos historiadores o cronistas sólo formarían parte de sus caseríos o de sus “estancillas”, tal como las denomina Fray Bartolomé de la Vera Cruz  ¿Qué sentido hubiera tenido construir dos templos (el de la Asunción y el de San Agustín) en una etapa tan temprana de la colonia, si no hubiera habido gente a quien enseñarle la fe cristiana? En su caso, primero, se hubieran tenido que encontrar los sitios para emprender una congregación ulterior y nada más estratégico que hacer uso de un altépetl cabecera.


Podemos imaginar a la Chiautla prehispánica con su Tecpan, su plaza principal, su mercado, que por cierto hasta hace 40 años se ubicaba en la arteria principal del pueblo, pendiente abajo del templo de San Agustín, y con sus barrios, sus estancias y sus caseríos. Cuando se habla de Chiautla cabecera y de su provincia también nos estamos refiriendo a una región productora de sal y a un territorio estratégico para el intercambio comercial entre el altiplano central y diferentes áreas geográficas del país, siendo una de las vías comerciales terrestres alternativas para llegar a Acapulco, es decir, a la ruta del mar del sur.


Manantial de sal de San Pedro Ocotlán, Puebla
Manantial de sal de San Pedro Ocotlán, Puebla

Lo cierto es que cuando caminamos por Chiautla y los pueblos que integraron su provincia, estamos recorriendo sitios que datan de hace más de 900 años, como consecuencia de la expansión tolteca, constituyéndose el náhuatl como la lengua hablada por todos sus pueblos.


Esta historia continuará.


___________


(1) Enrique Florescano. "El Altépetl". Documento en Internet.

(2) Rodolfo Rosas Salinas y Laura Rodríguez Cano. "Una nueva narrativa del contacto de nahuas y castellanos en el suroeste de Puebla, México". Documento en Internet. (Todas las notas textuales del Códice de Tzicatlán se obtuvieron de este texto.

(3) Véase el siguiente artículo de Rutilia Amigón Amigón. "Exconvento agustino de Chiautla de Tapia, arquitectura, leyenda y sismo", en Mundo Nuestro. Documento en Internet.


 
 
 

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