México: la situación actual y la perversión de que todo salga mal

Gildardo Cilia, Guillermo Saldaña y Eduardo Esquivel

La visión del carroñero


¿Por qué insistir en que se está mal, o que se continúa en crisis, cuando existe un enorme esfuerzo para salir adelante? En esta semana se publicaron cuatro noticias que indican el comportamiento positivo de la economía mexicana:


1 . El incremento en el pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) para 2021. Ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima un crecimiento de 6.3%, mayor al determinado previamente de 5%. Este aumento pone a México por arriba de la expansión prevista para la economía mundial (6%) y para la región latinoamericana (5.8%). De hecho, la economía mexicana es de las que más contribuye al incremento del PIB de América Latina.


El FMI funda su pronóstico para México en dos consideraciones básicas: 1) en la adecuada aplicación del proceso de vacunación y 2) en la reactivación del consumo interno.


Da gusto que el periódico “Universal” reconozca que “México va a ser estrella del crecimiento económico de América Latina”. Más relevante es que ahora el FMI ve también signos positivos para después de 2021, al estimar un crecimiento para 2022 superior a 4%, cuando hace seis meses estimaba sólo una tasa de incremento de 2.5%.

2. El rebote espectacular en mayo de 25.3% del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE). Hemos hablado mucho sobre el tema. Es correcto establecer que se parte de una base comparativa baja (mayo de 2020), pero entre más altos sean estos rebotes más pronto se recuperará el nivel económico de la prepandemia.


3. La tendencia positiva fue ratificada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), quien informó que el PIB durante el segundo semestre de 2021 fue mayor en términos reales en 7.4% respecto al del primer trimestre de 2020. Esta variación positiva está encabezada por la de las actividades secundarias que muestra un crecimiento de 11.1% , entre ambos periodos.


4. El incremento significativo tanto de las exportaciones como de las importaciones se ha dado en un contexto positivo en la balanza comercial. El valor de las exportaciones de mercancías mexicanas a mayo de 2021 fue de 40 mil 798.4 millones de dólares; en tanto que las importaciones alcanzaron 40 mil 458.7 millones de dólares. Es decir, se está creciendo sin presionar el balance externo y consecuentemente el tipo de cambio; situación que es común en economías deficitarias. (Cifras del INEGI).


INEGI, como órgano autónomo encargado de la elaboración y divulgación de las estadísticas económicas, también presentó cifras negativas en temas relacionados con el empleo y en los ingresos. No todo en un sentido desfavorable. Llama la atención el relativo a la distribución del ingreso, en donde indica que los deciles de menores ingresos (I, II y III) aumentaron su ingreso con respecto a 2018; lo que no sucedió con los deciles de mayores ingresos (del IV al X).

No es de dudarse la veracidad de las noticias negativas, sobre todo, cuando proceden del INEGI, pero ¿por qué darles mayor relevancia a las cifras negativas que a las positivas? Los resultados negativos indican rezagos e incumplimientos que sólo se podrían superar con mejoras en los indicadores globales de generación y distribución del ingreso, tal como está sucediendo.


Es razonable cuestionar resultados para exigir ajustes y correcciones; pero no lo es tanto, cuando lo único que se quiere exhibir son las ineficiencias de los gobiernos. Aun así, exhibir problemas sin proponer (sin dar el trapito) tampoco resulta meritorio. Más grave aún es exhibir, sin analizar causas o escuchar a la contraparte.


El sentido crítico debe llevar al análisis para llegar a conclusiones. Es insuficiente quedarse con lo que dicen u opinan organismos y entidades, ya sea a favor o en contra. El caso ejemplar es lo relativo a la situación financiera de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Durante esta semana la calificadora Moody's disminuyó su calificación crediticia, con la certeza de que la estrategia de refinación sólo va a ampliar los requerimientos financieros de la empresa. Pareciera irrefutable el punto de vista de la entidad financiera; no obstante, sólo se hace eco a la degradación de la calificación del riesgo, sin proceder a evaluar el contexto anterior en el que se desenvolvía la empresa.


La disminución de las exportaciones petroleras, primero, y el saldo deficitario de la balanza petrolera, después, eran el signo más evidente de un deterioro de la capacidad productiva y financiera de PEMEX. Sobre esta base, nadie tendría que poner en duda que la mejor opción era rediseñar una estrategia que permitiera ampliar las potencialidades de desarrollo de la empresa; ello a partir de la autosuficiencia productiva en gasolinas y otros derivados. Cabe preguntar: ¿se tendría acaso una calificación diferente si se hubiera mantenido la estrategia de producir y exportar básicamente petróleo crudo?


Es obvio que con el replanteamiento del desarrollo de la empresa se asumen riesgos, pero no hacerlo significaba resignarse con el deterioro comercial y sus efectos en cadena, no debe olvidarse que PEMEX es un importante proveedor de recursos en la hacienda pública. Las pérdidas de PEMEX se forjaron cuando se dejaron de tomar en cuenta las cadenas del valor del producto, que generan mayores excedentes, dados los márgenes que origina la refinación. Sin cambios en la estrategia, era difícil modificar el contexto y sólo se hubieran tenido que esperar pérdidas, por el diferencial progresivo que existe entre lo que se vende (petróleo crudo) y lo que se compra (gasolinas y otros derivados). Más aún, cuando internamente se tiene una demanda creciente de combustibles refinados.


Los resultados saltan a la vista cuando se compara lo que se ha exportado e importado en los últimos 10 años. La tendencia negativa de la balanza es fiel reflejo de cómo se horadaron las finanzas de PEMEX, por lo que se dejó de hacer en materia de refinación:

Sobre la baja en la calificación crediticia, ahora sabemos que PEMEX solicitó una revisión a efecto de darle a conocer a Moody’s que la reestructuración y reconversión productiva de la empresa pública se estaba dando sin presionar sus finanzas y compromisos de corto plazo. Conforme al director de la paraestatal, Octavio Romero Oropeza, la decisión de la calificadora tuvo como soporte el hecho de que PEMEX no contaría con recursos suficientes para adquirir la refinería Deer Park, en Texas; construir la refinería “Dos Bocas" y cubrir sus compromisos de corto plazo. A efecto de atenuar las observaciones de Moody’s, el director de la empresa pública ha aclarado:

  1. Que la adquisición de Deer Park será en un 100% con recursos del Gobierno Federal.

  2. Que los recursos para construir la refinería “Dos Bocas”, también proceden del Gobierno Federal.

  3. Que los vencimientos de la deuda de la paraestatal serán cubiertos por el Gobierno Federal.

  4. Que Pemex ha revertido la disminución de su producción durante tres trimestres consecutivos, a diferencia de lo que sucedió durante 15 años.

Más que establecer un veredicto, es necesario conocer con mayor detalle la posición financiera de PEMEX, para tratar de medir sus riesgos de liquidez, apalancamiento e insolvencia. Tratar de ser imparciales es importante, tanto como abandonar la subjetividad que lleva a la proclividad de que se vive en el peor de los mundos por antipatías o fobias. Hay que sopesar y desde luego, prometemos en una próxima ocasión volver al tema.


Desear el mal


Es difícil explicar sociológica y psicológicamente porque existe la tendencia de desear que le vaya mal a un gobierno. Nos olvidamos que somos una sociedad de 127 millones de habitantes y que muchos sufrirían si los deseos negativos se cumplieran.


Deberíamos tratar de acotar nuestras antipatías políticas y hasta personales y no desear males que afecten a todos. Ejemplos existen, pero no hay ninguno más contundente que el desear - casi inconscientemente - que continúe la enfermedad, que surjan nuevas cepas de Covid-19 o que fracasen las vacunas o el programa de vacunación. “Mentecatos” de nuestras propias fobias, no nos damos cuenta que estamos en contra de la salud pública: de la salud (reitero) de 127 millones de mexicanos.


Deberíamos frenar impulsos y desear, por el contrario, que todo salga bien. Vivimos en un clima de enfrentamientos, que lleva sólo a menospreciar méritos o a agrandar defectos. No encontrar virtudes o méritos entre rivales lleva a depreciar lo que somos. Triunfos y fracasos carecen de grandeza si a quien enfrentamos o queremos enfrentar los concebimos sin virtudes. Peyorar indefinidamente conduce también a hacer que crezca la sensación de podredumbre en la vida pública. ¿No habrá siquiera una pizca de virtud tanto en los que gobiernan como en los opositores?


La historia -decía Cicerón- es la maestra de la vida. En la democracia antigua, en Atenas, mediante la votación con “ostras” (de ahí proviene la palabra ostracismo) la sociedad elegía a sus gobernantes y tomaba decisiones importantes. Quien perdía generalmente era condenado al exilio, así, eran expulsados hombres de enorme valía. Pues bien, motivada por la segunda invasión persa, en el 480 A. de C., existió en Atenas una amnistía generalizada, con el propósito de contar con más brazos para enfrentar al poderoso oponente. Volvieron no sólo hombres dispuestos a luchar, sino extraordinarios líderes, entre ellos Arístides “El justo". Hombre valeroso y honesto, según Heródoto, el mejor y más honorable hombre de Atenas. Arístides había sido expulsado dos años antes de Atenas, pero Temístocles, su rival, sabía que su presencia era necesaria: no sólo se requería de su fuerza física, sino de su talento. Él mostró su valía en la guerra y después de la victoria ateniense, fue el magnífico administrador de la reconstrucción de Atenas y de la abundancia, cuando se consolidó la liga del Peloponeso. Murió, sí, sin ningún “quinto", al amparo de las limosnas de quienes lo admiraban.