Tema de la Semana: Reforma mejora las pensiones para los que estamos

Pero todavía no estamos todos los que somos


Coordinador Guillermo Saldaña


El contenido de la Reforma

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador anunció el 22 de julio del presente la más reciente reforma al sistema de pensiones. Con ella aumenta la pensión que ofrece el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) a los trabajadores afiliados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta reforma por su dimensión social pudiera ser la más significativa en los últimos 30 años. Además, se proclamó con la concurrencia de los tres sectores de la economía nacional: gobierno, empresarios y trabajadores organizados.

Deben destacarse dos aspectos importantes: 1) que durante la primera década del siglo pasado desde diferentes enfoques, incluso gubernamentales, hubo pronunciamientos sobre la necesidad de modificar el sistema de pensiones, particularmente, el que proviene del régimen establecido en 1997 (régimen 97 para abreviar), por lo que resultó extraño (por decir lo menos) que el tema no se hubiera incluido dentro de las “reformas estructurales” que impulsó el Gobierno del presidente Peña Nieto; y 2) que el incremento de las pensiones es la “cereza del pastel” de un conjunto de acciones que se emprendieron desde el inicio de la actual administración. Se trata, sí, de una reforma que busca incidir en el circuito de ahorro e inversión en el que intervienen las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (AFORES).

De 2019 a la fecha se han instrumentado las siguientes acciones:

1.- Disminuyeron las comisiones que cobran las AFORES por debajo del umbral de 1%. Las comisiones que se cobraron en promedio en 2018 fueron de 1.01%. Ha sido uno de los porcentajes más altos en el entorno internacional. El país ocupaba el lugar 12 entre 19 naciones en materia de comisiones altas, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (“Comisiones de las Afores, de las más caras de América Latina”. El Financiero, 25 de octubre de 2015)

Durante 2019 el promedio simple fue de 0.98% y en 2020 se ha situado en 0.92%. Son las disminuciones más importantes en los últimos seis años. Se pretende disminuirlas gradualmente todavía más, hasta alcanzar niveles competitivos internacionales, con una tasa cercana a 0.7% por concepto de comisiones.

2.- El modelo de inversión de las SIEFORE se modificó de un esquema multifondos a uno de Fondos Generacionales, lo que pone a México en la vanguardia a nivel internacional. México fue el primer país latinoamericano que transitó a este esquema generacional, que aumenta el número de regímenes de inversión de 5 a 10. Con eso los recursos de cada trabajador se asignan a las SIEFORES en forma más diversifica y por fecha de nacimiento. Las cuentas individuales de retiro se mantienen en el mismo régimen de inversión durante toda la vida laboral de cada trabajador. La idea es fortalecer las inversiones en el largo plazo y aumentar los rendimientos, con el propósito de ampliar la pensión de cada trabajador y el monto de su retiro. (más sobre el tema, más adelante).

3.- Se promovió el ahorro voluntario con instrumentos novedosos: 1) los puntos de recepción del ahorro se incrementaron; los trabajadores ya pueden ahorrar desde farmacias, misceláneas, tiendas de abarrotes, papelerías, tiendas de conveniencia, supermercados, Telecom y en sucursales del Banco del Bienestar; 2) los paisanos residentes en Estados Unido pueden ahorrar para su retiro mediante nuevos esquemas de transferencia financiera y 3) “se lanzó la herramienta GanAhorro en AforeMóvil, la cual permite a las y los trabajadores obtener Ahorro Voluntario completamente gratis a través del consumo de productos cotidianos (café, cine, videojuegos, servicios médicos menores, artículos deportivos); en este programa participan 20 marcas con más de 50 productos” (CONSAR, 19/01/2020).

4.- Se facilitó el proceso de traspaso de una AFORE a otra, con una disminución de los requisitos. Se permite así que el trabajador deposité sus ahorros donde más le convenga y se amplía con ello la competitividad del Sistema de Ahorro para el Retiro.

El anunció del presidencial resulta ser la culminación de una reforma trascendente, porque considera cinco aspectos sustantivos que es importante describir aquí:

Primero. Las aportaciones al retiro aumentan de 6.5 a 15%. El porcentaje previo a la Reforma era el más bajo del mundo y presentaba la siguiente composición: 1.125% lo aportaba el trabajador; 5.15% el empleador y 0.225% el Gobierno. El incremento a 15%, ahora sitúa a México en el promedio internacional. La parte patronal es la que absorberá el aumento. Su cuota pasa de 5.15 a 13.87%; la del gobierno se transformará en una cuota social concentrada en trabajadores de menores ingresos y la de los trabajadores no sufre variación alguna.

Es importante destacar que el incremento de la aportación patronal de 8.72 puntos porcentuales va a ser gradual y se llevará a cabo en un periodo de 8 años. “Por su parte, la aportación que actualmente lleva a cabo el estado: 0.225% del salario más una cuota social, se modificará para que esta cuota se aporte, con un aumento significativo, a los trabajadores que ingresen hasta el equivalente a cuatro veces la Unidad de Medida y Actualización” (SCHP, 22/07/2020).

Segundo. Se acrecienta la pensión garantizada, al incrementar su valor en 32%. El valor de la pensión promedio crece de 3,289 pesos (80% de un salario mínimo) a un valor promedio de $4,345 pesos (118% de un salario mínimo); ello, desde luego, estará en función del cumplimiento de las semanas cotizadas.

Tercero. La población en retiro recibirá una mejor pensión, ya que la tasa de reemplazo (la pensión que otorgará como porcentaje del salario) se elevará en promedio en 40% con respecto al nivel actual.

Cuarto. Se reducen las semanas de cotización de 1,250 a 750 semanas para alcanzar una pensión garantizada. Esto significa que un trabajador podrá recibir una pensión a partir de los 15 años de cotización y no de los 25, como ocurre actualmente. Las semanas de cotización para pensionarse se irán elevando gradualmente, hasta hacer exigible mil semanas en el transcurso de los próximos 10 años.

Quinto. La edad de retiro no cambia, 60 años. Vale la pena insistir en que la pensión mínima garantizada dependerá de que se cuente con 100% de las semanas cotizadas y que el monto de la pensión será el resultado del saldo que se acumule en la cuenta individual de la AFORE; es decir, de las aportaciones más el ahorro voluntario.

La reforma, hay que apuntar, beneficia a aquellos trabajadores que pueden pensionarse bajo la modalidad del régimen 97, es decir, para aquellos trabajadores que empezaron a cotizar a partir del primero de julio de 1997 y cuya pensión depende exclusivamente del saldo acumulado en la cuenta individual de la AFORE.

El andamiaje institucional

Para tratar de entender cabalmente lo que es el Sistema de Ahorro para el retiro conviene hacer un conjunto de definiciones sustantivas.

Una AFORE es una administradora de fondos para el retiro y sus funciones son similares a las de un intermediario financiero: por un lado, recibe y administra las aportaciones que hacen los patrones, los trabajadores y el gobierno a las cuentas individuales de ahorro para el retiro; por otra parte, invierte estos recursos a través de mecanismos financieros denominados SIEFORES.

EL mercado de AFORES en México está muy concentrado. Cinco administradoras manejan 81.2 % del total de cuentas en el país, tal como se puede observar en el siguiente cuadro:

Dentro de la reforma del sistema de pensiones, el de la SIEFORE es una de las más trascendentes, aun cuando poco se haya comentado sobre la misma. De acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), una SIEFORE es una sociedad de inversión especializada en Fondos de Inversión para el Retiro. Son el mecanismo en el que las AFORES invierten las aportaciones para los trabajadores bajo el supuesto de maximizar sus rendimientos a partir de un esquema de diversificación de riesgos.

Las inversiones de las SIEFORES se asignan por grupo de edad. La regla de inversión considera la lógica de alcanzar un mayor rendimiento (que implica inversiones de mayor riesgo) para los grupos generacionales con menor edad. El rendimiento disminuye gradualmente y, por lo tanto, también el riesgo en la medida que el grupo generacional tenga más edad. A partir del 13 de diciembre de 2019 se pasó de 5 a 10 SIEFORES generacionales. Con lo que los trabajadores obtienen los siguientes beneficios:

Uno, permanencia en la misma SIEFORE durante toda la vida laboral. Anteriormente las Afores contaban con un esquema de cinco fondos de inversión, dónde se invertían los recursos de los trabajadores a lo largo de su vida laboral y tenían que cambiar de SIEFORE en 4 ocasiones distintas, al aumentar su edad (CONSAR, 12/08/2019)

Dos, el perfil de inversiones se fortalece con la diversificación. Existe un mutuo beneficio: para el trabajador, en cuanto al rendimiento de su cuenta individual y para la SIEFORE, en cuanto a su capacidad de ampliar su horizonte de inversión promedio, de un menor a un mayor plazo.

Tres, el nuevo esquema de SIEFORES generacionales cambia la composición del portafolio de inversión para ofrecer instrumentos más adecuados de acuerdo con la edad de los trabajadores. En el Fondo Básico Inicial (menos de 25 años), los recursos se destinarán a activos de riesgo para proteger las acciones; en tanto que en el Fondo Básico de Pensiones (más de 65 años) al menos 51% de los recursos se destinarán a activos seguros pero que superen la inflación.

La CONSAR es un órgano administrativo desconcentrado de la SHCP, cuya función principal es la de regular el Sistema de Ahorro para el Retiro, que como se ha señalado está constituido por las cuentas individuales que a nombre de los trabajadores manejan las AFORES. Sus funciones básicas son: 1) vigilar que se resguarden adecuadamente los recursos de los trabajadores y 2) supervisar que los recursos de los trabajadores se inviertan de acuerdo con los parámetros y límites establecidos en los regímenes de inversión denominados SIEFORES.

Para que se tenga un esquema completo de las instancias que regulan el sistema financiero mexicano (incluidos los fondos para el retiro), se debe agregar, que los bancos y las casas de bolsa son reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV); las aseguradoras y afianzadoras por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y las AFORES por la CONSAR.

Los Limites estructurales de la Reforma

Existen aspectos macroeconómicos que se deben evaluar y que de entrada permiten apreciar más integralmente el alcance social de la reforma del sistema de pensiones:

Primero. La baja capacidad de ahorro de la sociedad mexicana derivada de la pobreza y la desigualdad económica que se hacen evidentes a partir de los siguientes datos:

En el año 2018, 52.4 millones de mexicanos se encontraban en condiciones de pobreza (41.9% de la población), de los cuales 9.3 millones estaban en pobreza extrema (7.4%). Por otra parte, 61.1 millones de personas (48.8% de la población) no contaban con recursos suficientes para adquirir las canastas alimentaria y no alimentaria (transporte público, vivienda y servicios de conservación, prendas de vestir y calzado y enseres domésticos, entre otros). En el mercado laboral 6 de cada 10 trabajadores se mantienen en la informalidad y generan alrededor de 23% del PIB.

Existe, en consecuencia, una amplia capa de la población con poca o nula capacidad de ahorrar, además de trabajar en condiciones vulnerables, sin que tengan garantía de derecho laboral alguno, por estar fuera de la red social de protección (IMSS e ISSSTE principalmente). Lo anterior propicia que la cobertura pensionaria en México apenas sobrepase 30% de la población activa, muy baja en relación con países como Costa Rica con 65.7% o Uruguay con 72.1%. A la baja cobertura contribuyen también esquemas perversos de contratación (servicios profesionales) o el incumplimiento llano de obligaciones patronales.

La población ocupada tiene un bajo nivel salarial. De los 55 millones de personas ocupadas en 2019, 70% ganaba hasta tres veces el salario mínimo; 8% entre 3 y 5 salarios mínimos y 22% más de 5 salarios mínimos. Las cifras son significativa, porque implican que menos de 30% de la población ocupada podría aportar más ahorro voluntario adicional al Sistema de Ahorro para el Retiro.

Segundo. La transformación de la pirámide poblacional, que significa que la estructura de la población tiende a mostrar una proporción mayor de personas con edad para pensionarse. Para tener idea de lo que ello significa, se ofrecen los siguientes datos:

En México existen 12 millones 973 mil personas de 60 o más años (2017), pero la cifra crecerá a 15 millones en 2020 y a 36 millones en 2050. En el país, 800 personas cumplen 65 años diariamente y en 2050 representarán 27.7% de la población total. El impacto de la transición generacional se hace evidente si se toma en cuenta el crecimiento anual del número de jubilados y pensionados desde 2010 que asciende a 7% en el caso del IMSS. (Teresa Lizeth Alanís Gutiérrez y Roberto Soto Esquivel, “Sistema de Pensiones, una Burbuja Financiera a Punto de Estallar”, Ola Financiera, UNAM)

La inversión de la estructura de la pirámide poblacional significa ya un desbalance entre los que cotizan y los que se retiran, lo cual implica la necesidad de adaptar y fortalecer el sistema de pensiones, a riesgo de que, de no hacerlo se vea resquebrajado por el empobrecimiento aun mayor de la sociedad y por el hecho de que una menor proporción de la población tendrá que sostener un sistema de retiro con requerimientos más pesados (mayores cuotas o tasas impositivas), si se quiere llegar a un retiro digno.

Críticas y consideraciones sobre la Reforma

Las principales críticas a la reforma del sistema de pensiones se pueden centrar básicamente alrededor de cuatro puntos:

Uno, si bien la reforma representa uno de los cambios más trascendentes en los 23 años de vida de las AFORES, no resuelve cabalmente el problema de las pensiones, en su conjunto. Es cierto que es un avance fundamental para más de 20 millones de trabajadores que cuentan con una AFORE, específicamente, para los que empezaron a trabajar a partir de julio de 1997, pero este segmento representa sólo 24% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Aunque la observación es correcta, conviene hacer una desagregación. Los afiliados al IMSS significan 33% de la PEA, por lo que alrededor de 4 millones de trabajadores que ingresaron antes de julio de 1997, se encuentran dentro del esquema de la Ley expedida en 1973. Estas pensiones siguen a cargo del IMSS, que debió haber constituido las reservas correspondientes. Su obligación persiste, lo que causará una presión financiera significativa para el IMSS en el futuro.

Por otra parte, entre 10 y 12% de la PEA se ampara mediante el servicio público, lo que les permite obtener pensiones con 30 años de servicio y que puedan recibir una pensión institucional con 100% sobre su último sueldo, con independencia de que puedan recibir otra pensión del IMSS o del ISSSTE por semanas cotizadas.

Para la población adulta de 68 años o más, incluyendo la que no tuvo un empleo formal, se instrumentó un programa de “Pensión universal para personas adultas mayores”, elevada a rango constitucional, que consiste en la entrega de una pensión no contribuida que ayude a su subsistencia y que les permita el acceso a la protección social. Si bien el monto de la pensión se considera exiguo, 2,500 pesos cada 2 meses y se incrementa anualmente conforme a la tasa inflacionaria, debe considerarse que son un apoyo para los adultos con 68 años y más, que generalmente cuentan con pensiones de retiro bajas (a veces raquíticas) o inexistentes, sobre todo, en las comunidades indígenas o rurales.

Más que una carga fiscal, esto debe considerarse como una obligación social del Estado mexicano para proteger a una población vulnerable que requiere de cuidados y atención.

Pese a los esfuerzos, los retos en materia de bienestar son enormes porque se estima que aun con las mejoras en la pensión garantizada y en la tasa de reemplazo, alrededor de 65% de la población del país continuará en condiciones de precariedad económica y sólo 30% de la población ocupada podría aspirar a tener pensiones relativamente dignas. Deplorable que como sociedad todavía no hayamos logrado construir y consolidar una red social que nos proteja a todos después de nuestra etapa productiva.

Dos, se cuestiona que la propuesta pondrá en riesgo la recuperación del empleo e impactará el crecimiento económico del país. Porque el incremento de la aportación patronal de 5.15 a 13.87% va a aumentar el costo del empleo de las empresas. Además, es de esperarse que los salarios se mantengan estables o se ajusten a la baja, lo que afectaría al ingreso y por lo tanto al consumo, que representa aproximadamente 66% del PIB.

Con cierta suspicacia hay quien opina que las organizaciones empresariales negociarán cada punto de la aportación gradual dentro de las prestaciones laborales; “es decir, si se le iba dar 7% anual de aumento al trabajador, se le dará 6% de incremento sobre el salario y un punto se le dejará al cochinito” (a la aportación de la AFORE) (Escobar Toledo, Saul. 29/07/2020).

En efecto, existe cierta probabilidad de que los fenómenos de costos se presenten, así como el vicio de incluir en la negociación salarial el “punto del cochinito”, sin embargo, se estría invirtiendo la relación causa efecto. Analicemos a detalle el asunto.

Los bajos salarios explican buena parte del nivel bajo de la demanda agregada y ocasionan que la tasa de ahorro de los trabajadores tienda a cero. La tasa de reemplazo aun cuando se haya incrementado de 26.4% (que era una de las más bajas del mundo) a 40% será insuficiente, si el monto del ahorro durante la vida laboral es bajo. Sin la mejoría salarial se tendrá un sistema de pensiones débil o con restricciones concretas para su crecimiento, aun cuando exista una mejora en su funcionamiento y se amplíen los márgenes de cobertura de retiro.

Elevar la pensión mínima garantizada a 4,345 pesos significa que los pensionados podrán recibir como mínimo ese monto. Entre ellos, los que perciban ingresos mensuales por debajo de 10,863 pesos (monto que con la tasa de reemplazo da como resultado los 4,345 pesos garantizados). Esto significa que, sin ahorros complementarios, los trabajadores que perciben hasta 3 salarios mínimos (70% de la población ocupada) sólo podrán obtener como pensión la mínima garantizada.

La visión de que al empresario sólo le preocupan las ganancias y los costos es sumamente limitada, porque tiene razones para que también le importe el mercado que es donde realiza la venta de los bienes y servicios que ofrece. Un mercado estrecho significa límite para sus operaciones. Luego entonces, le debe preocupar la tasa salarial, como un factor determinante del tamaño y dinámica del mercado; que ahora es estrecho y que potencialmente debe crecer para mantener negocios y sus expansión. Al respecto, queda en el registro la postura de organismos como Coparmex, que ha venido abogando por la dignificación del trabajo y su remuneración. Es importante la contribución al crecimiento que tiene el mercado interno, también el incremento del empleo y de la masa salarial. (Ortega, Ariadna. 17/12/2019).

El gran reto para el país, en el que convergen el gobierno, los empresarios y los propios trabajadores, es incrementar gradualmente los salarios para ampliar el mercado interno y el mercado regional en el marco del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). También es importante pensar que esta es la única forma de consolidar el sistema de pensiones y reducir la informalidad. La solvencia económica y ética del país depende mucho de ello, no sólo porque el empobrecimiento generacional va a generar un costo social para todos los mexicanos o porque puede llevar a una erosión fiscal, o a un incremento de la deuda pública; sino porque la desatención hacia los adultos mayores lleva a consideraciones morales que impactan en la convivencia social. Si algún sentido debe tener la vida en sociedad es la protección de sus miembros. Por supuesto la de aquellos que ya han rendido su contribución productiva y creativa para el desarrollo de la comunidad merecen esta consideración.

Tres, se afirma que el incremento de la aportación patronal de 5.15 a 13.87% va a afectar a las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Es importante destacar que 68% de los trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social ganan menos de cuatro salarios mínimos y que la mayoría de ellos labora en PYMES. Conforme a la Reforma pensionaria, el esfuerzo del Estado se concentrará en aquellos trabajadores que ganen de uno a cuatro salarios mínimos, por lo cual además de la aportación obligatoria, dirigirá apoyos extraordinarios; es decir no debe haber un impacto en las PYMES.

Cuatro, con cierta suspicacia hay quien dice que la Reforma del Sistema de Pensiones, para fines prácticos, técnicos y legales, se trata de una reforma fiscal. “El aumento de la cuota patronal puede calificarse como una reforma regresiva, muy distinta a la que se había propuesto por un grupo amplio de organizaciones y personas, consistente en aumentar los gravámenes, mediante la Ley del Impuesto sobre la Renta a las grandes fortunas que concentran la enorme mayoría de la riqueza y los ingresos del país. Una pena que se haya optado por un camino distinto” (op. cit. Saul Toledo, 29/07/2020).

No obstante que existe una debilidad estructural para contar con un Sistema de Ahorro para el retiro, por los bajos ingresos de los trabajadores mexicanos, es importante destacar que de 2018 a 2019 los recursos administrados crecieron de 3.3 a cerca de 4 billones de pesos; lo que representa el 16.7% del PIB. Estos recursos tuvieron como inversiones, los siguientes destinos (CONSAR, 19/01/2020):

  1. Más de 1.3 billones de pesos al sector productivo nacional en beneficio de empresas y proyectos productivos de distintos tamaños.

  2. Se financiaron proyectos de infraestructura por 440,013 millones de pesos.

  3. Dentro del financiamiento a infraestructura, se destinaron al sector vivienda 48,294 millones de pesos, lo que es equivalente a más de 130 mil viviendas.

  4. Se canalizaron 96,109 millones para la construcción y mantenimiento de más de 9,070 kilómetros de carreteras en México.

  5. Las SIEFORE invirtieron 116,912 millones de pesos en financiamiento al sector energético.

Con el aumento de 6.5 a 15% en las aportaciones para las pensiones de retiro, habrá más recursos para invertir, que coadyuvarán a que surjan más proyectos productivos de inversión. Deseablemente, se ampliarán aquellos relacionados con la infraestructura. También la Reforma tiene una perspectiva a largo plazo, más cuando los recursos para invertir son limitados. El proceso gradualmente se hará más virtuoso, porque se soporta en una mayor generación de ahorro interno, que se puede canalizar a inversiones que guarden una relación lógica entre riesgo y rendimientos potenciales más altos.

La reforma en materia de pensiones, si bien puede postergar una reforma fiscal, tiene poco de regresiva: primero, porque pospone la detonación de una bomba de tiempo que podía estallar con las primeras generaciones pensionadas con el régimen 97. En segundo término, porque se trata de ampliar los beneficios de más de 20 millones de trabajadores mexicanos, cuyos ahorros servirán para ensanchar los niveles de inversión e impulsar, con ello, el crecimiento y potencial del país.

El ahorro para el retiro en cualquier parte del mundo, y México no es la excepción, tiene un papel económico y social verdaderamente crítico. Por una parte, representa los recursos con los cuales quienes han completado su etapa productiva harán frente al otoño de su vida. La metáfora es oportuna, porque es la estación para cosechar. México tiene muchas carencias y deudas sociales. Es lamentable que una de ellas sea la de asegurar un ingreso digno para las personas en retiro. Al mismo tiempo, la masa de ahorro en el sistema de pensiones está llamado a constituir un recurso muy potente para detonar crecimiento y desarrollo al invertirse productiva y estratégicamente. En México, los recursos acumulados representan entre 16.7% del PIB. Para referencia, el campeón mundial es Dinamarca, con fondos que equivalían en 2018 a casi 2 veces su PIB (OECD, 30/10/2019). Por muy apetecible que puedan parecer estos fondos de pensiones, pertenecen a las personas, quienes los necesitan no sólo íntegros, sino acrecentados para financiar su retiro. No se necesitan más razones para comprender que su administración exige la máxima pulcritud, seriedad y profesionalismo. Claro que deben ser invertidos y generar los rendimientos máximos posibles, empero, siempre sujetos a la restricción de la seguridad. Sencillamente, ni un centavo de ese dinero puede perderse.

La reforma ahora, si algo ha de hacer, es proteger mejor los fondos de pensiones, permitir su inversión de formas más rentables, pero sin que por eso corran riesgos innecesarios. Los recursos acumulados en los fondos de pensión dentro de este marco, debe contribuir al crecimiento y desarrollo de México.

Queda como pendiente encontrar y aplicar medidas adicionales que apuntalen y en lo posible aceleren el crecimiento de los fondos de pensión. El incremento de las aportaciones es un avance. Pero hace falta que también la base se ensanche. Para eso están a la vista dos vertientes: por un lado, remuneraciones mayores al trabajo; por el otro, que el sistema del ahorro para el retiro capte a más personas. En este último punto, la oportunidad está en todos aquellos que todavía laboran en la informalidad, al margen de la red social de protección, que en México todavía tiene una cobertura insuficiente. Naturalmente, mejorar nuestra conciencia y cultura del ahorro, también nos vendría muy bien.

Agosto 2020


Grupo Ekonosphera:

Juan Alberto Equihua Zamora

Luis Miguel Galindo Paliza

Guadalupe Martínez Coria

José Eduardo Esquivel Ancona

Arturo Urióstegui Palacios

Gildardo Cilia López

Coordinador: Guillermo Saldaña Caballero




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