Tema de la semana: Lavar dinero era problema del criminal. Ahora ya es de todo el mundo


Coordinación: Guillermo Saldaña Caballero

Dos noticias en las últimas semanas han tenido especial impacto en el ánimo de los mexicanos: el atentado contra el jefe de la policía de la capital del país, Omar García Harfuch, por presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la instrumentación del operativo "Agave Azul" que realiza la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que consistió en analizar 2,571 “operaciones inusuales” por 2 mil 951 millones de pesos, así como un total de 38 mil 459 reportes de “operaciones relevantes” por más de 11 mil 478 millones de pesos.

El tema no es menor si se considera que diferentes estudios han señalado que en México se lava dinero por montos extraordinarios. Es una actividad ilícita, por lo que resulta imposible contar con datos precisos, pero se estima que el monto del lavado de dinero está entre 25 y 50 mil millones de dólares; incluso hay estudios que indican que este tipo de operaciones pudiera superar los 60 mil millones de dólares. Si traducimos estas cifras a escala macroeconómica significa que el lavado de dinero puede representar entre 2 y 7 por ciento del PIB.

La definición de lavado de dinero es amplia y abarca varios conceptos, basta para los fines de este articulo la siguiente: “El lavado de dinero es el proceso a través del cual es encubierto el origen de los fondos generados mediante el ejercicio de actividades ilegales (siendo las más comunes, tráfico de drogas o estupefacientes, contrabando de armas, corrupción, fraude, trata de personas, prostitución, extorsión, piratería, evasión fiscal y terrorismo). El objetivo de la operación, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los fondos o activos obtenidos a través de actividades ilícitas aparezcan como el fruto de actividades legítimas y circulen sin problema en el sistema financiero” (Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) Vicepresidencia de Supervisión de Procesos Preventivos. Documento en Internet).

La detección de las operaciones de lavado de dinero es sumamente compleja, se desarrollan mediante una ingeniería financiera que contempla tres etapas:

  1. Colocación. La disposición física del dinero en efectivo proveniente de actividades delictivas; es decir, introducir sus fondos ilegales en el sistema financiero. La introducción se da, generalmente, a través del sistema financiero, realizando depósitos bancarios e inversiones en instrumentos financieros, entre otros

  2. Estratificación u Ocultamiento. La separación de fondos ilícitos de su fuente mediante “capas” de transacciones financieras, cuyo fin es desdibujar la transacción; es decir disimular el rastro documentado, la fuente y la propiedad de fondos. De lo que se trata, básicamente, es de ocultar el rastreo mediante transferencias bancarias, compra de bienes raíces, bienes de lujo, entre otras operaciones.

  3. Integración. Dar apariencia legitima a riqueza ilícita mediante el reingreso en la economía con transacciones comerciales o personales que aparentemente sean normales; es decir, conlleva a la colocación de los fondos lavados de vuelta en la economía para crear una percepción de legitimidad. Se trata de que los fondos parezcan legítimos y puedan ser reutilizados, de modo que se crean red de empresas fachada y se venden los productos adquiridos en el proceso de estratificación”. (CNBV. Vicepresidencia de Supervisión de Procesos Preventivos).

Instancias institucionales competentes

Aun cuando las reacciones de los grupos criminales pudieran ser peligrosas, tal como sucedió con el jefe de seguridad pública de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, se ha dicho reiteradamente que la mejor forma de disminuir la fortaleza de los grupos criminales es mediante la afectación de los circuitos financieros en los que operan: detectar y congelar sus cuentas. La estrategia se basa en evitar combatirlos por la vía violenta, para ello se utilizan los aparatos de inteligencia financiera.

En México, no obstante que existen diversas unidades administrativas, básicamente operan tres instituciones:

  1. La CNBV, a través de la Vicepresidencia de Supervisión de Procesos Preventivos, que tiene como facultades la supervisión para detectar operaciones con procedencia ilícita.

  2. La UIF que tiene las facultades de recibir y analizar los reportes de actividades vulnerables; detectar las operaciones, situaciones patrimoniales o negocios sospechosos; identificar a las personas y a actividades, así como el origen y destino de los recursos potencialmente ilícitos y presentar las denuncias correspondientes.

  3. La Fiscalía General de la República (FGR), cuyas funciones son la investigación y persecución de los delitos; la verificación de las actividades ilícitas que involucran los recursos detectados; la comprobación de vínculos con actividades criminales; la obtención de sentencias condenatorias y el decomiso de bienes de procedencia ilícita.

Es importante señalar que la ingeniería de las operaciones de lavado de dinero genera gran dificultad en su detección. La FGR señala que “generalmente (tiene) implicaciones internacionales, donde regularmente participa la delincuencia organizada”; además, añade que “con la apertura de las fronteras y los avances tecnológicos en las comunicaciones, los delincuentes realizan operaciones instantáneas y operan en un ambiente que les facilita ocultar su identidad, donde resulta que el proceso de lavado de dinero se encuentra actualmente globalizado, ya que una o más de sus etapas pueden realizarse dentro y/o fuera del territorio de los países”.

De esta forma, no resulta extraña la necesidad de la cooperación internacional. En el operativo “Agave Azul”, el titular de la UIF dejó en claro que éste se desarrolló en forma conjunta con la Administración para el Control de Drogas​ del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) compartiendo información y bloqueando las cuentas de “mil 770 personas físicas 167 personas morales y los fideicomisos relacionados con el Cartel Jalisco Nueva Generación, que fueron bloqueados. Asimismo, señaló que las redes del grupo criminal también incluían a funcionarios públicos.

Instituciones internacionales contra el lavado de dinero

A nivel internacional existen instituciones que colaboran con los países para combatir el lavado de dinero y el terrorismo. Uno de estos organismos especializados en enfrentar el blanqueo de dinero es el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) que es un ente intergubernamental establecido en 1989 por los ministerios y jurisdicciones de varios países. Actualmente tiene 36 países miembro y México forma parte de este grupo. La finalidad del GAFI es fijar estándares y promover la instrumentación de medidas legales para combatir el lavado de activos y el financiamiento al terrorismo. Esto dentro de los acuerdos a los que se llegaron para la firma del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), marcando así medidas para la prevención del lavado de dinero.

El daño económico del lavado de dinero

La proporción del lavado de dinero, estimada de 2 a 7 por ciento del PIB, origina diversos daños; sin embargo, hay un conjunto de fenómenos indeseable relacionados con este delito: la corrupción, la evasión fiscal y desde luego, el uso creciente de recursos públicos para combatir estos flagelos indeseables; además de otros correlativos al cuidado de la salud por adicción a las drogas.

  1. Se estima que la corrupción podría representar hasta 10 por ciento del PIB nacional, concurren diversos fenómenos, entre ellos: la desviación de recursos públicos, la evasión fiscal, el tráfico de influencias, la malversación de fondos; el uso ilegitimo de la información privilegiada; las extorsiones; el fraude y el cohecho. Ante este fenómeno que socialmente se concibe como normal, existe la necesidad de afrontarlo desde dos perspectivas: la educativa o cultural y el fortalecimiento institucional. Este es uno de los grandes objetivos de la actual presidencia y de lograrlo sería muy meritorio.

  2. La evasión fiscal es una actividad ilícita en la que incurren personas físicas o morales (empresas) cuando ocultan bienes o ingresos a las autoridades hacendarias o sobrevaloran los conceptos deducibles, con el propósito de pagar menos impuestos. Se concibe que el ocultamiento de ingresos al fisco de personas con elevados ingresos pudiera ser indicio de lavado de dinero. La evasión fiscal en México de 2014 a 2018 alcanzó los 2 billones de pesos, es decir, 500 mil millones de pesos anuales, lo que representó alrededor del 10 por ciento del presupuesto de egresos de cada año. (Fernando Gutiérrez, “El Economista” 23 de mayo de 2019).

  3. México es considerado entre los cinco países de América Latina donde es más fácil la evasión fiscal y el lavado de dinero, al amparo del secreto bancario, así lo hizo saber el Índice de Opacidad Financiera elaborado por la Red de Justicia Fiscal y la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT).

  4. No obstante, el tamaño del fenómeno de las operaciones de lavado de dinero, el presupuesto asignado para confrontarlo mediante la UIF se considera reducido: 152 millones de pesos en 2020; en tanto que las unidades de la FGR relacionadas con la investigación de lavado de dinero suman un total de 130 millones de pesos. Es decir, en 2020 se destinaron para erradicar estas transacciones ilícitas 282 millones de pesos a partir del sector centralizado del Gobierno Federal. Habría que sumar el presupuesto asignado a la CNBV, que en términos generales cuenta para sus esquemas de regulación y supervisión con alrededor de 1,242 millones de pesos; que desde luego no todo estaría destinado a su Vicepresidencia de Supervisión de Procesos Preventivos. En términos generales podríamos afirmar que anualmente existe un presupuesto que podría ser mayor a los 600 millones de pesos.

Existen otros dos fenómenos perversos que no podríamos dejar de citar: 1) la capacidad que tienen los grupos delincuenciales para acaparar el mercado o monopolizar pequeñas economías, tal como sucede en muchos municipios y poblaciones del país, los más significativos son los que se localizan en los Estados de Sinaloa, Jalisco, Guanajuato y Colima; y 2) la posibilidad de generar un debilitamiento integral en el sistema financiero y particularmente en el Sistema Bancario Mexicano.


Los peligros de la insuficiente supervisión bancaria

En diciembre del 2012 la (DEA) informó que el Banco inglés HSBC Bank USA lavó al menos 881 millones de dólares del cártel de Sinaloa de México (encabezada por Joaquín Guzmán Loera alias el “Chapo Guzmán”) y del cártel del Valle del Norte de Colombia. Esto como resultado de los laxos controles de la institución financiera entre el 2006 al 2010, según documentos judiciales estadounidenses.

Con base en esa información recabada por la agencia antidrogas estadounidense, HSBC no monitoreó más de 9.4 mil millones de dólares en compra de esas divisas de HSBC México, lo que significó un muy mal control de la institución financiera, por lo que ésta se convirtió en el Banco favorito de los cárteles para lavar dinero producto de sus ilícitos.

HSBC tanto en México como en Estados Unidos, fue multada por el blanqueo de dinero del crimen organizado, pero no se sancionó a nadie con cárcel por ese grave delito. En la operación de lavado de dinero de las ganancias ilícitas del cártel del “Chapo” también se detectó que en Colombia la operadora financiera Interbolsa - que llegó a manejar la tercera parte de las transacciones de la Bolsa de Valores de ese país sudamericano-presuntamente blanqueaba dinero para la organización delictiva mexicana.

Una situación con estas características no debe volver a presentarse porque HSBC tiene una importancia sistémica local por el tamaño de sus operaciones. La quiebra de un banco con estas características y dimensiones podría afectar la estabilidad del sistema financiero del país e incluso afectar severamente a la economía de México.

Debe recordarse que de acuerdo con nuestra regulación para que un banco opere debe tener un índice de capitalización (capital/activos en riesgo) de 10.5 por ciento y actualmente HSBC cuenta con un índice de 13.33 por ciento. Es decir, cumple con la norma y con los 0.60 puntos porcentuales adicionales exigido por la CNBV para asegurar su solvencia.

La importancia del HSBC se puede denotar a partir de los siguientes datos: participa con el 7.98 por ciento en el activo total del sector bancario; con el 7.56 por ciento de la cartera total; y con el 8.1 por ciento de la captación total (Cifras a mayo de 2020 de la CNBV, “Boletín Estadístico y Financiero). Las provisiones preventivas (pérdidas esperadas) con respecto a su cartera total representaron 3.3 por ciento; en tanto que su cartera irrecuperable alcanzó un índice de 1.3 por ciento; es decir, estamos hablando con un banco con poco que observar contablemente en sus activos en riesgo. Los indicadores de rendimiento (ROA y ROE) se ubicaron en 0.92 y 11.72 por ciento, por debajo del promedio del sector bancario, 1.73 y 15.93 por ciento, respectivamente.

Tras los problemas de 2012, las ganancias del grupo financiero se vinieron a pique. De 2013 a 2015 su resultado neto pasó de 3,074 a 510 millones de pesos. El daño en la imagen fue lacerante para el negocio; porque por obviedad una institución bancaria debe generar confianza. La probabilidad de que se erosione la rentabilidad y la capitalización de un banco por problemas en su reputación es muy alta, además de que se puede dar aceleradamente. De descapitalizarse HSBC se tendría que proteger ahorros por 484 mil millones de pesos.

El descalabro sería profundo, porque la mala reputación también afectaría al país, nada más grave en materia de riesgos que la percepción sea que el sistema financiero esté penetrado por actividades ilícitas y que se tenga un esquema deficiente de supervisión para detectar el lavado de dinero.

De modo que la prevención de lavado de dinero es esencial, no solo para cortar los circuitos financieros del crimen organizado, sino también para frenar la evasión fiscal en México y en el mundo.

A modo de conclusión

Dice la leyenda que en alguna ocasión Keynes afirmó algo del estilo siguiente: “si le debes 100 libras a un banco, tienes un problema, pero si le debes un millón de libras, el banco tiene un problema”. Una situación comparable plantea el lavado de dinero. Con las cantidades masivas de dinero que los criminales tienen que blanquear, rápidamente alcanzan límites, cuando lo hacen con ayuda de negocios menores y en montos “pequeños”. Una representación dramatizada de este problema la ofrece la serie “Breaking Bad”, disponible en Netflix. Ahí, el Sr. White, “cocinero” de la droga, compra un autolavado en el que lava coches y dinero. Pronto llega al punto en que el negocio legal no es capaz de justificar razonablemente el flujo de dinero y los billetes se acumulan por doquier. La lección es que si tienes dinero que lavar y uno o dos negocios modestos para hacerlo, entonces, se tiene un problema.

Desafortunadamente para la sociedad hay organizaciones de gran escala, dispuestas a participar y a ayudar a los criminales en la ardua tarea de lavar dinero. Mencionamos antes para este propósito el caso del banco HSBC. Un megabanco producto de la unión de varias instituciones alrededor del mundo (por eso el muy imaginativo acrónimo como nombre), con su corporativo actualmente en Londres. Por las dimensiones de este banco, quien asume un riesgo por operaciones indebidas es el sistema financiero, no sólo el mexicano, sino el global. HSBC no podría dejar de operar y lo tendría que hacer mediante un proceso gradual de desmantelamiento; ello por mucho que merezca desaparecer por haberse prestado a ayudar a lavar dinero exorbitante alrededor del planeta. Así que, si tienes tales cantidades de dinero que lavar y una organización global para hacerlo, es todo el mundo el que tiene un problema. Netflix también dedica un episodio de su serie de documentales “Dirty Money” al caso de HSBC.

Sumas de dinero fantásticas reunidas literalmente billete sobre billete, que ingresan a la economía legal, sin que realmente sean utilizados para cumplir con su función de genera “riqueza” social. El fenómeno también refleja la medida en que la economía criminal depende de lo que los demás hacemos honesta y legalmente en la sociedad. Los criminales por su cuenta difícilmente pueden construir las mansiones que habitan, armar los coches de lujo que manejan, desarrollar la tecnología y las armas que necesitan e incluso formar a los médicos, ingenieros, contadores y toda la armada de profesionistas que eventualmente reclutan.

La economía criminal tiene todo en común a la de un parásito. Extrae vitalidad de su “huésped” y lo debilita, en este caso a nosotros, la sociedad y su economía legal, legítima. Si es medianamente inteligente, mantendrá a su huésped indefinidamente débil, pero es más probable que lo agote hasta causarle la muerte. En cuyo caso el parásito también se extinguirá. Todo esto no sucede si el huésped decide combatir y liberarse del parásito. Ahí hay que cuidar que el remedio no resulte peor que la enfermedad. Se trata de prevalecer.

Grupo Ekonosphera:

Juan Alberto Equihua Zamora

Luis Miguel Galindo Paliza

Guadalupe Martínez Coria

José Eduardo Esquivel Ancona

Arturo Urióstegui Palacios

Gildardo Cilia López

Coordinador: Guillermo Saldaña Caballero

Julio de 2020




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