Tres malas, cuatro buenas noticias y 5 lecciones. ¿Cuáles quieres leer primero?

Actualizado: 24 de jul de 2020


Por Alberto Equihua

La siguiente recopilación reúne 7 noticias que hemos clasificado en buenas y malas. ¿Cuáles prefieres leer primero? Pusimos las malas antes. Pero si prefieres empezar por las buenas o de plano saltarte las malas, puedes ir a la sección correspondiente, más abajo.

Malas noticias

Mala noticia 1: Los efectos de la pandemia se prolongarán por un tiempo indeterminado.

El genio del covid-19 está suelto y no puede ser devuelto simplemente a la lámpara de la que salió, en Wuhan. Ahora hay que aprender a convivir con él. Eso significa:

  1. Esperar a adquirir la llamada “inmunidad de rebaño”

  2. Aprender a curar eficazmente la enfermedad que produce el covid-19

  3. Desarrollar una vacuna eficaz y segura contra el coronavirus

Para ninguno de los tres puntos hay plazos claros.

La inmunidad de rebaño podría requerir que entre 60% y 70% de la población se contagie. Lo que significaría en el caso de México miles de defunciones y probablemente una población con secuelas pulmonares más o menos permanentes. Por si no fuera suficiente, también hay dudas sobre la inmunidad que adquieren (o no) quienes enferman. De manera que la inmunidad de rebaño por ahora es un desenlace incierto. (Reporte Índigo, 2020.04.30).

Apostar a la cura seguramente es mejor. Deseablemente, haría que el covid-19 dejara de ser fatal e incluso podría convertirlo en una enfermedad similar a la gripa. En ese punto dejaríamos de temer no regresar a una vida similar a la que conocimos antes de la pandemia y los sistemas de salud dejarían de estar en riesgo de colapsar bajo el peso de un brote repentino y numeroso de ciudadanos enfermos y graves. Una cura probablemente aparezca antes que la vacuna. Porque los científicos están investigando más de 150 drogas que ya conocen, incluidos sus efectos indeseables. Si alguna de ellas o varias llegan a demostrar su efectividad contra el coronavirus, podría empezar a aplicarse rápidamente y retornaría la tranquilidad al mundo (BBC news; 2929.04.27).

La vacuna será la mejor solución para la pandemia. Evitará que la gente enferme y así los temores de los ciudadanos y de los responsables de la salud pública desaparecerán. Hay unos 120 proyectos en la carrera por producir esa vacuna eficaz. Los plazos que se mencionan no son más que estimaciones de la OMS y de las grandes farmacéuticas oscilan entre los 12 y los 18 meses. Difícilmente podrá ser menos de eso; pero si más (La Jornada. 2020.04.28).

Mala noticia 2: consecuencia de la primera, las medidas de distanciamiento, como la jornada de sana distancia en México, se prolongarán más de lo que desearíamos, pero seguramente menos de lo que sería necesario. La razón es que por un lado hay que encerrarse para mantener "plana" la curva de contagios y que se mantenga dentro de la capacidad del sistema hospitalario; pero por el otro hay que salir para reactivar la economía.

En México esperamos que poco más de 10 mil pacientes requerirán atención intensiva (Nexos 2020.03.30), para lo cual se cuenta con 2,446 camas de terapia intensiva, 9,071 camas de urgencia y 5,523 ventiladores mecánicos para los casos más graves. (Codigof.mx 2020.03.30). El esfuerzo de las autoridades está apuntado hacia impedir que esos pacientes que requerirán estaciones de terapia intensiva no rebasen la capacidad existente. Concretamente, que esas 10 mil personas se distribuyan en el tiempo de manera que nunca se acumulen al mismo tiempo más de 2,400 a las puertas del sistema hospitalario.

Mala noticia 3: Con la sana distancia y en general el esfuerzo para evitar que la pandemia provoque un brote que sature al sistema de salud con pacientes que requieren terapia intensiva, el efecto inevitable ha sido la paralización de la economía. Ha afectado de manera diferenciada a los distintos sectores. Pero el resultado agregado será una contracción de entre 5 y 7% en 2020 (El País, 2020.03.31).

Buenas Noticias

Buena noticia 1: quizás la mejor noticia es lo que atinadamente apunta Harari. Hoy como nunca, tenemos todo lo que podríamos desear para afrontar al covid-19. Tenemos la ciencia, sabemos exactamente de qué se trata y tenemos recursos y medios para superar la crisis. El eslabón débil en todo caso es la confianza de la ciudadanía en sus gobiernos y liderazgos. Un punto que queda en un segundo plano, gracias a la fortaleza del conocimiento científico, el mayor acceso a la información que nos permite la tecnología y la posibilidad de la propia sociedad de organizarse para exigir y dado el caso actuar por su cuenta (Infobae 2020.04.26)

Buena noticia 2: Mayo arrancó con 6,026, 42% de las 14,489 camas disponibles ya ocupadas. La saturación se concentra en entidades como México y Baja California (Contralínea. 2020.05.03). Según estos datos, todavía estamos a buen resguardo de saturar la capacidad hospitalaria para hacer frente a lo peor de la pandemia en México.

Buena noticia 3 Con la cuarentena y el encierro forzado de la ciudadanía, está cambiando los hábitos de las personas. A su vez, los nuevos comportamientos también modifican la estructura de consumo de las familias. Por supuesto, los efectos más notables se observan en el uso de la tecnología para convivir, trabajar y consumir. De manera que los sectores mejor preparados para operar de manera electrónica están resultando beneficiados. Un trabajo de EY encontró que entre los productos que están resultando más preferidos ahora destacan categorías como alimentos y bebidas, medicamentos, salud e higiene personal, limpieza y otros más (EY 2020.03.28).

Buena noticia 4: particularmente para los sectores que se mencionen. El consumidor ciertamente añora la vuelta a la normalidad que conocieron. Es por eso que se espera, una vez que se supere la crisis, podrán recuperar algo del tiempo perdido y del consumo postergado. El trabajo de EY encontró que las categorías en las que las personas esperan poder volver a consumir más una vez de vuelta a la normalidad están las siguientes: vacaciones, tiempo libre, comidas y restaurantes, moda y calzado. Todavía falta ver que se concrete el retorno a la normalidad y las condiciones en que llegaremos; pero por lo menos los sectores aludidos tienen una nota de esperanza positiva, desde el punto de vista de los consumidores (EY 2020.03.28).

El coronavirus es básicamente un manojo de proteínas organizadas como genoma. No está "vivo", de manera que carece de metabolismo alguno, por lo que no se alimenta ni respira. Lo que "sabe" hacer es penetrar células huésped, a las que secuestra para ponerlas a reproducirlo. Por supuesto, al multiplicar al coronavirus, la célula secuestrada acaba por morir. Este genoma "libre", más química que vida, con unos 120 a 160 nanómetros (millonésimas de milímetro), ha sido capaz de matar a cerca de 300 mil personas en el planeta y ha detenido a la economía mundial en lo que ya hay quien lo compara con la gran depresión de 1929. Todo entre diciembre de 2019 y mayo de 2020; un semestre. La humanidad, con nuestro carácter orgánico, es vulnerable. Quizás empezábamos a olvidarlo. A pesar del daño y el sufrimiento que esta pandemia nos está causando, vale la pena adelantar preliminarmente algunas lecciones:


  1. Las pandemias no se detienen ante las fronteras. No son los únicos fenómenos que no las respetan. También están el cambio climático, la contaminación en incluso los movimientos migratorios, instigados por la facilidad y la velocidad con la que la información viaja hoy en día. Sin que tampoco las fronteras pueden detenerla efectivamente.

  2. La mejor defensa que tiene la humanidad contra estas calamidades proviene de la ciencia, que produce los conocimientos y la tecnología con la que podemos protegernos. En medio de la pandemia podremos tener dudas sobre qué tratamiento o vacuna funciona. Pero nadie considera seriamente explicaciones ni remedios metafísicos ni basados en supersticiones.

  3. La ciencia no sólo hace falta para tomar decisiones de políticas públicas. También resulta muy benéfica en las conductas de las personas y de las familias. De aquí que sea tan importante que el conocimiento y la información científica permee a la sociedad a través de la educación formal y también de los medios de comunicación en formatos y canales de divulgación diseñados para alcanzar a toda la sociedad.

  4. La toma de decisiones sigue en manos de la política. Y está bien. Porque no conocemos otro espacio en el que los pros y contras de las diferentes opciones de políticas y medidas se pueda procesar y sopesar mejor. Sin embargo; la experiencia que ofrecen los diferentes países revelan claramente, cómo la clase política y su relación con la ciudadanía hacen una diferencia importante. Cómo lo apunta atinadamente el citado Harari: “Si tenemos políticos que nos mintieron durante años, hay menos razones para confiar en ellos en esta emergencia”. No se necesitan más argumentos para exigir y trabajar en la construcción de confianza en la política.

  5. En México es imperativo que incluyamos en nuestra visión de país y en la agenda nacional, que debemos prepararnos mejor para hacer frente a contingencias como la pandemia del coronavirus. El sistema de salud debe estar listo para atender rápida y eficazmente un contagio masivo. Como país debemos tener la flexibilidad de apercibirnos en tiempos realmente breves. También necesitamos tener listos planes y fórmulas para flexibilizar la producción y la distribución de todos los sectores. Las actividades de las que dependen muchas familias y que están forzadas a funcionar de manera presencial necesitan una atención especial, al confeccionar planes de emergencia.

3 de mayo, 2020.


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