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El extorsionador en su patio de recreo

Raúl Fernández Pérez

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Es urgente cambiar el discurso y la narrativa que hasta ahora se ha tenido con el vecino del norte. La cabeza fría no excluye la cabeza inteligente y la prudencia no significa guardar silencio ni adoptar una actitud timorata o pusilánime. Ser prudente es hablar con propiedad, respetuosamente, pero de manera clara y asertiva.

El sábado 12 de julio, unas horas después de darse a conocer la carta de Donald Trump donde anuncia subir aranceles en un 30% a productos mexicanos enviados a su país, la American Society of Mexico (Amsoc) que agrupa a los empresarios estadounidenses en México, hizo un virulento llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum para atender varios “pendientes” que a Estados Unidos le causan escozor pues los ven como “grandes irritantes”, entre los cuales están:

 

  1. Reforzar el Estado de derecho.


  2. Legislar para datos de prueba en farmacéuticos y agroquímicos; contra la piratería, falta de transparencia y lentitud en procesos.


  3. Permanencia de México en la lista de observación prioritaria (Priority Watch List) por incumplimiento del T-MEC en propiedad intelectual, lo que “envía un mensaje de desinterés de México” por sus compromisos internacionales.


  4. México envía una “señal equivocada” al imponer nuevos requisitos y barreras a la inversión estadounidense, en un contexto de “oportunidades históricas por el nearshoring”.

 

Larry Rubin, presidente de la Amsoc, después de haberle ‘leído la cartilla’ al gobierno de México, remató:


“Los tiempos han cambiado, temas que antes podían pasar desapercibidos, hoy son monitoreados de cerca por autoridades de Washington y por el sector privado norteamericano.”


Más tarde, en una cena de gala ofrecida en honor del embajador Ronald Johnson, afirmó que “no es una amenaza, es una alerta estratégica como consecuencia directa de la falta de acción efectiva ante la lucha contra el fentanilo, el crimen organizado, hoy llamado ‘grupos terroristas’ y por la falta de respeto a los compromisos firmados en el T-MEC que ya no pueden esperar”. Falta de respeto al T-MEC, el burro hablando de orejas.


Bueno, menos mal que no se trata de una amenaza y qué bueno que México no es Irán ya que en pleno proceso de negociación comercial lo que nos recetaron fue un arancelazo y no un bombardeo con misiles.


Fue un mal día para México, una agresión más que el país no merece, donde ya no se sabe qué resulta más dañino, si un mayor aumento arancelario o la majadería que en dicha carta se redactó. La misiva de Trump evocó una canción de Serrat que habla de los militares que firman sentencias de muerte, ¡ah! pero con buena letra, ya que empieza diciendo:


“Estimada Señora Presidenta, es un Gran Honor para mí enviarle esta carta…” aunque líneas más abajo espetó “…México todavía no ha detenido a los cárteles que están tratando de convertir a toda América del Norte en un patio de recreo del narcotráfico…” con firmeza sentenció “¡no puedo permitir que eso suceda!” y remató “…a partir del 1 de agosto de 2025 cobraremos a México un arancel del 30%...”


Si Trump se hubiera ahorrado sus ‘justificantes’, la carta hubiera sido menos ofensiva pues agregó un par de perlas: “…no habrá arancel si México, o empresas dentro de su país, deciden manufacturar producto dentro de EU…” y finalmente, “…si deciden aumentar sus aranceles, entonces, cualquiera que sea el número que elijan se añadirá al 30% que cobramos…” Amenaza y extorsión epistolar de un presidente delincuente.


Aunque varios países recibieron cartas similares, no hay duda de que para México se trató de todo un plan orquestado para redimensionar la ofensa, la amenaza y la extorsión. Por ello, la carta tempranera se reforzó con una cena de gala donde la elegancia fue incapaz de ocultar la vulgaridad de los insultos a México y donde la presencia de algunos invitados morenistas no fue suficiente para dar legitimidad a un evento claramente político e injerencista en nuestro propio país.


La actitud del gobierno de Trump hacia México trasciende lo económico, no se trata solamente de asuntos arancelarios o comerciales, se pretende doblegar al país y fijar una narrativa de un México irresponsable, que no cumple con sus compromisos y que es el único culpable de todo aquello que perjudica a Estados Unidos y a América del Norte, como si en el subcontinente existiera un solo país en vez de tres.


Ciertamente, responder con aranceles espejo y tratar de aplicar el ojo por ojo no es lo más recomendable, pues cuando un país establece aranceles se autoinflige un castigo severo en materia de inflación que puede desembocar en el bajo o nulo crecimiento económico. Pero, las medidas que los Estados Unidos están adoptando son extraeconómicas y tanto el contenido de las mismas como la forma vulgar y ofensiva en que las dan a conocer a México, exigen una respuesta firme y contundente.


Es urgente cambiar el discurso y la narrativa que hasta ahora se ha tenido con el vecino del norte. La cabeza fría no excluye la cabeza inteligente y la prudencia no significa guardar silencio ni adoptar una actitud timorata o pusilánime. Ser prudente es hablar con propiedad, respetuosamente, pero de manera clara y asertiva. El poder de la palabra es la mejor arma, y prácticamente la única, que tiene un país como México para dirimir controversias y conflictos, en busca de soluciones pacíficas y puntos de acuerdo con beneficio mutuo.


No se trata de gritar ni de proferir insultos, pues sería caer en la misma actitud reprobable que se critica y rechaza, además de que no existe igualdad de condiciones entre un país fuerte y otro débil. Ponerse al tú por tú con Goliat implicaría llevarse la peor parte.


¿Qué se puede hacer entonces frente a la 1ª potencia del mundo, gobernada por un presidente delirante que intenta destruir, mediante Órdenes Ejecutivas autoritarias, décadas de trabajo y esfuerzos que llevaron a México a ser su principal socio comercial?


La respuesta no es fácil ni puede ser única, lo cierto es que se debe continuar dialogando y negociando hasta donde sea posible, buscando siempre los mejores términos y condiciones para México.


Por ello, seguir con el mismo discurso no parece lo más recomendable para llevar a cabo una mejor defensa de los intereses nacionales. Se requiere de una mayor firmeza, contundencia y oportunidad en las respuestas y mensajes al gobierno de Trump, así como de una narrativa permanente que establezca con precisión los puntos de vista de México, evitando ser sólo reactivos.


Por ejemplo, ante lo señalado en la carta referente a la crisis del fentanilo, la presidenta Sheinbaum pudo haber contestado oportunamente:

           

Estimado Señor Presidente:


Le envío esta carta-respuesta a su misiva del 12 de julio, en la que usted aludió la fortaleza y el compromiso de nuestra Relación Comercial y el hecho de que nuestros países han acordado seguir trabajando juntos, lo cual es algo muy importante e imprescindible en la consecución de metas comunes, y celebro que Ud. lo reconozca.

 

Respecto a su querella, puedo decirle que, en efecto, el narcotráfico es un grave problema, pero común a nuestros dos países, donde las víctimas mortales ocurren en ambas naciones, en su país, por adicción y en el nuestro, por violencia; en EU la droga ingresa ilegalmente y en México las armas ingresan ilegalmente. En su nación hay cárteles y en la nuestra también. Si la oferta del opioide sale de aquí para allá es porque la demanda del mismo se genera de allá para acá. La afectación es recíproca y los esfuerzos de ambas naciones no han podido solucionar el problema común.

 

En este contexto, México podría igualmente aplicar a su país aranceles similares a los que Ud. quiere imponer, porque tampoco han combatido con mayor eficiencia el narcotráfico. Todavía no han detenido a sus cárteles ni frenado el ingreso de armamento ilegal a México, tampoco han reducido sus índices de adicción ni han realizado campañas efectivas de prevención en favor de sus jóvenes. Ustedes han contribuido, pero no han hecho lo suficiente.

 

Además, el narcotráfico no es el único desafío que tenemos con Estados Unidos, pues ustedes tienen políticas arancelarias, no arancelarias y barreras comerciales que dificultan las exportaciones mexicanas y causan un grave daño a nuestro país, al tiempo que se provocan un daño a sí mismos impidiendo que la calidad y mejor precio de nuestros productos beneficien a sus consumidores. El acero, el aluminio y más recientemente el ganado y el tomate mexicanos han visto afectadas sus exportaciones al tiempo que ustedes han elevado sus precios internos significativamente.

 

El no cumplimiento del T-MEC es una gran amenaza para nuestra economía y también es un asunto de seguridad nacional para México. Si Estados Unidos tiene éxito en combatir a sus cárteles y detener el flujo de fentanilo, podríamos considerar igualmente no adoptar el establecimiento de aranceles a sus exportaciones hacia México.

 

México es un gran país y un buen vecino, libre y soberano, pero también justo y conciliador. No deseamos iniciar una guerra arancelaria que afecte a nuestras dos grandes naciones. Estados Unidos tiene una gran historia de lucha por la democracia y la libertad en donde no debe caber la imposición ni el unilateralismo. México le tiende su mano amiga para que reconsidere su medida arancelaria y nos permita continuar el diálogo y la negociación en busca de acuerdos y beneficios comunes, pero sin imposiciones.

 

Usted presidente Trump, nunca estará tampoco decepcionado de nuestra gran nación mexicana.’


Atentamente


Claudia Sheinbaum Pardo

Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

 

No hubo carta-respuesta de presidenta a presidente, tampoco hubo respuesta de parte de la cancillería a las amenazas e insultos lanzados por la Amsoc. En cambio, los maltratos continuaron. Cuatro días después de haber publicado su carta, Trump afirmó que “los cárteles tienen un tremendo control sobre México y mantienen aterrorizadas a las autoridades hasta para ir a trabajar y presentarse en sus oficinas.” El lunes 14 de julio se aplicó un impuesto compensatorio de 17.09% al jitomate mexicano, porcentaje que subirá a 47.09% el próximo 1ro. de agosto con el arancel del 30%. El sábado 19 Estados Unidos anunció sanciones contra México por “incumplimiento” del acuerdo binacional de aviación debido a que “América Primero”, no faltaba más. Todo esto en el lapso de una semana, más lo que se acumule en los próximos días.


La resiliencia del gobierno mexicano conocida como ‘cabeza fría’, si bien permitió aplazar en dos ocasiones incrementos arancelarios y ha podido sobrellevar la difícil relación binacional, requiere ahora apoyarse en una estrategia discursiva diferente. La incertidumbre económica provocada por el factor Trump deberá ser atemperada con mejores respuestas y narrativas que hagan posible recuperar el orgullo, el ánimo y la esperanza nacionales. La historia registra hechos y también dichos. Aprendamos a decir, a contar, a narrar nuestra propia historia. No permitamos que el extorsionador haga de América del Norte, al igual que los cárteles, su patio de recreo.

Raúl Fernández Pérez
Raúl Fernández Pérez

 
 
 

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