Súper peso: ¿debilidad del dólar o confianza en México?
- Gildardo Cilia López

- 10 jul
- 8 Min. de lectura
Raúl Fernández Pérez

¿Quién invertiría en pesos si el gobierno mexicano y la economía nacional no generaran confianza y certidumbre? Lo contrario ocurre hoy día en Estados Unidos, donde la debilidad del dólar se explica por el deterioro comercial y fiscal que observa y que se resume en la falta de confianza y certidumbre para el inversionista internacional.
En plena semana santa de 1954, un sábado de gloria no tan glorioso y rebautizado por muchos como un “sabadazo”, el gobierno de Adolfo Ruíz Cortines anunció una devaluación del peso mexicano de 44.5%, pasando el tipo de cambio de $ 8.65 a $ 12.50 por dólar, con lo cual dio inicio el último período de tipo de cambio fijo que operó en el país hasta el 31 de agosto de 1976, cuando Luis Echeverría Álvarez anunció al día siguiente, en su último informe de gobierno, una nueva y gran devaluación de 64% y con ello un nuevo régimen cambiario consistente en la flotación controlada de la moneda nacional.
A partir de entonces y durante los siguientes tres sexenios tuvo lugar un proceso variopinto de políticas cambiarias que respondieron con muy poco éxito a las exigencias y complejidades de cada momento. Hubo de todo, flotación controlada, sistema cambiario múltiple y hasta control generalizado de cambios con López Portillo; flotación regulada con De la Madrid Hurtado; y régimen de bandas cambiarias con desliz controlado con Salinas de Gortari. En suma, crisis recurrentes y fuertes devaluaciones, por un lado, y ensayos de prueba y error, por el otro.
Es hasta el 22 de diciembre de 1994 cuando el país adopta un nuevo y más eficiente régimen de tipo de cambio flexible o de libre flotación, vigente hasta nuestros días, donde la paridad cambiaria se determina libremente en el mercado sin intervención directa de las autoridades, con mecanismos preanunciados y reglas más transparentes. En ese mismo año entró en vigor la ley que dio autonomía al Banco de México (Banxico) y se estableció su objetivo prioritario que es el de mantener una inflación baja y estable.
Se han cumplido más de 30 años del régimen de libre flotación y lo han implementado gobiernos de diferentes partidos políticos, aunque con niveles muy altos de depreciación del peso al término de cada sexenio. Sin embargo, la excepción a esta regla de comportamiento la están dando los gobiernos de la Cuarta Transformación a partir de diciembre de 2018, pues el peso mexicano no solamente se ha apreciado, sino que pudo llegar así al término de un sexenio, el de López Obrador y comenzar el siguiente con mayores niveles de apreciación. Algo que no había ocurrido en casi medio siglo de haberse abandonado el régimen de tipo de cambio fijo y que se muestra con claridad en el cuadro siguiente:
TIPOS DE CAMBIO EN MÉXICO, 1949-2025
PERIODO | REGIMEN | ULTIMO TIPO DE CAMBIO $ PESO/DÓLAR $ | DEVALUACION – APRECIACION + |
1949-1954 | TIPO DE CAMBIO FIJO | .00865 |
|
1954-1976 | TIPO DE CAMBIO FIJO | .01250 | -44.50% |
1970-1976 | ECHEVERRIA ALVAREZ | .02200 | -76.00% |
1976-1982 | LOPEZ PORTILLO | .07000 | -218.18% |
1982-1988 | DE LA MADRID HURTADO | 2.29500 | -3,178.57% |
1988-1994 | SALINAS DE GORTARI | 3.43860 | -49.83% |
1994-2000 | ZEDILLO PONCE DE LEON | 9.41550 | -173.82% |
2000-2006 | FOX QUESADA | 10.99750 | -16.80% |
2006-2012 | CALDERON HINOJOSA | 12.92680 | -17.54% |
2012-2018 | PEÑA NIETO | 20.34550 | -57.39% |
2018-2024 | LOPEZ OBRADOR | 19.64400 | +3.45% |
2024-2030* | SHEINBAUM PARDO* | 18.57330 | +5.45% |
(*) Al 9 de julio de 2025.
Nota: Hasta 1982 viejos pesos, equivalentes a centavos corrientes de hoy.
Fuente: Banco de México. Serie histórica del tipo de cambio.
En la administración de López Obrador el peso mexicano se apreció en 3.45%, lo que resulta ser algo extraordinario si se toma en cuenta que en su sexenio ocurrieron una pandemia prolongada y una guerra en Europa que aún no termina, sucesos que provocaron escasez, elevada inflación y alteraron las cadenas de suministro internacionales, además del factor Trump que desde entonces estuvo presente. Pero si agregáramos a ese sexenio los primeros 9 meses más 9 días de gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo, la apreciación del peso se incrementa a 8.71% respecto al cierre de Peña Nieto.
¿Qué factores explican esta situación favorable para la estabilidad económica del país?
Primeramente, debe considerarse que el valor del peso mexicano respecto de monedas extranjeras se determina en el mercado de divisas, de acuerdo a la demanda que tenga y a su oferta o disponibilidad. De manera que, si la demanda del peso aumenta con relación a otras monedas como el dólar o el euro, entonces se apreciará su tipo de cambio respecto de ambas, pero si disminuye, se depreciará.
Como el dólar estadounidense ($ USD) es la moneda más utilizada en el comercio mundial, donde además el 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y tanto las remesas, la inversión extranjera directa (IED), el turismo extranjero y la deuda externa (DE) requieren cambiar dólares por pesos y viceversa, es natural que el tipo de cambio que más le interesa conocer diariamente al país es el que se tiene respecto del dólar.
Ahora bien: ¿Qué es lo que hace apetecible al peso mexicano en el mercado internacional de divisas, aumentando su demanda y apreciando su tipo de cambio? Son varios factores, entre los más importantes:
Disponibilidad. El peso mexicano se puede comprar o vender las 24 horas, los 365 días del año; es una de las cuatro monedas de economías emergentes más intercambiadas en el mundo, tanto en el comercio como por su uso en numerosas operaciones de los mercados de derivados, lo que aumenta su demanda, le da una gran liquidez y al mismo tiempo, una mayor volatilidad.
Rentabilidad. Las tasas de interés de referencia en México y EU son de 8.0% y 4.5%, respectivamente, cuyo diferencial es positivo para nuestro país en un 3.5%. Aun considerando la inflación anual en ambos países que hoy es de 4.32% y 2.4%, en el mismo orden, se tiene que la tasa de interés real es mayor en México en 1.58%, lo cual hace más atractivo invertir en bonos aztecas ya que los rendimientos son mayores. Y esto ocurre especialmente desde 2022 cuando Banxico elevó progresivamente la tasa de referencia llegando a ser de dos dígitos en noviembre del mismo año.
Ingresos por divisas. Tanto las exportaciones como las remesas han venido creciendo de manera continua y ascendente desde 2022 en tanto que la IED ha mantenido su nivel. Todo esto ha afianzado un monto de reservas internacionales en el Banco de México que es de $ 241.9 MMDD al 4 de julio de 2025, monto equiparable al de la deuda externa del país que es de $ 241.6 MMDD al mes de mayo, lo que ha fortalecido a nuestra moneda en dos sentidos: a) incrementando su demanda y b) brindando solidez y solvencia al país, es decir, dando confianza al inversionista.
Confianza en México. Basada en dos aspectos fundamentales: a) estabilidad económica y política y b) buenas expectativas de crecimiento. El primer punto se explica por el nivel controlado y relativamente bajo de la inflación, el tipo de cambio apreciado, la tendencia descendente de la tasa de interés, el bajo nivel de deuda pública equivalente al 49.2% del PIB mientras que en EU es de 120.8%, una mejor administración tributaria que aun sin reforma fiscal hizo crecer los ingresos en 8.9% real durante enero-mayo de 2025, el compromiso de reducir este año el déficit público de 5.7% a 3.9% del PIB y los altos índices de aprobación de la presidenta Sheinbaum y de su gobierno. El segundo punto lo sustenta un mercado interno fortalecido por el incremento real de los salarios y de la masa salarial como proporción del PIB, ya que su participación pasó de 24.7% en 2018 a 30.0% en 2024, algo extraordinario por haberse logrado en tan solo seis años y después de tres décadas y media de salarios deprimidos. El crecimiento potencial del consumo privado está respaldado por este mayor ingreso de los trabajadores asalariados e independientes, ya que estos últimos también aumentaron su participación en el PIB de 21.5% a 22.1%, en el sexenio anterior.
El mercado interno se convierte pues, en un renovado motor de crecimiento que deberá jugar un papel revulsivo al catapultar a la inversión privada, sin que el país dependa únicamente del sector exportador para detonar crecimiento sostenido y desarrollo sustentable. En este sentido, el Plan México resulta ser una estrategia idónea para tales propósitos.
En este contexto, puede afirmarse que la confianza en México es el factor subyacente que explica la apreciación del peso en los últimos seis años y medio, pues sin ella muy poco harían su mayor liquidez y rentabilidad, para lograrla por sí mismas. Quien piense que solamente los factores externos determinan el tipo de cambio, tiene una visión incompleta e incorrecta acerca de esta variable. ¿Quién invertiría en pesos si el gobierno mexicano y la economía nacional no generaran confianza y certidumbre? Lo contrario ocurre hoy día en Estados Unidos, donde la debilidad del dólar se explica por las políticas temerarias e inviables de su presidente, así como por el deterioro comercial y fiscal que observa el vecino del norte y que se resumen en la falta de confianza y certidumbre para el inversionista internacional.
Muchos analistas opinan que la apreciación de la moneda nacional en lo que va de este año se debe mayormente a la debilidad del dólar, lo cual es parcialmente cierto pues como se ha visto existen otros factores tan o más importantes que un dólar devaluado.
En el primer semestre de 2025 el dólar se depreció un 10.7%, la segunda peor caída de su historia desde el fin de los acuerdos de Bretton Woods en 1973 cuando se abandonó el patrón oro y también los tipos de cambio fijos. El shock petrolero de ese mismo año provocó una caída del dólar de 14.8% aunque por causas muy distintas a las actuales. En aquel año se debió principalmente a un factor exógeno contra el cual se enfrentaba el gobierno de Richard Nixon, ahora es el propio gobierno el que ha provocado este desastre comercial, arancelario y fiscal reflejado en la debilidad del dólar y encabezado por el inefable Donald Trump.
Desde el triunfo electoral de Trump el 5 de noviembre de 2024, el tipo de cambio osciló mayormente en el rango de $ 20 a $ 21, pero es a partir del 10 de abril de 2025, 8 días después del tristemente célebre “día de la liberación” trumpiana cuando empieza a descender la paridad de manera continua y significativa, pasando de $ 20.76 a $ 18.57 al 9 de julio. Es decir, una apreciación de $ 2.19 en un lapso de 90 días.
Así, el efecto dólar-débil está influyendo sobre el tipo de cambio, pero de manera coyuntural y siempre en una combinación de factores como los que se han mencionado, donde la confianza es el ingrediente principal.
Sin contextualizar debidamente el análisis económico, se corre fácilmente el riesgo de sobreestimar la importancia de una sola variable como el dólar, así como de suponer indebidamente que las causas de un súper peso son siempre exógenas y que nada tienen que ver factores internos, como el buen desempeño de la economía nacional, su estabilidad macroeconómica y su perspectiva de crecimiento futuro.
De esta manera, puede concluirse que la paridad cambiaria del peso mexicano depende de su demanda, y esta última depende a su vez de la confianza y certidumbre que el país y su gobierno ofrecen para adquirirlo y apreciarlo. Cuando lo que existe es desconfianza e incertidumbre, la moneda se rechaza y se deprecia, como el dólar estadounidense, por increíble que parezca.


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